/Acuerdo de papel
Ratón de España

Acuerdo de papel

La política es un arte complicado, pues ha de conjugar la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos con la aplicación de soluciones a largo plazo para dichos problemas. Y todo ello, con la inmediatez requerida por las decisiones que resultan vitales para la supervivencia propia de los políticos. El buen gobernante entiende que debe trabajar a largo plazo, esperando que el ciudadano lo reconozca y actúe en consecuencia en las siguientes elecciones. El mal gobernante cree que, asegurándose la reelección a corto plazo, sus políticas saldrán adelante, ya que será nuevamente votado por los ciudadanos.

Por esta razón, nuestros políticos son incapaces de solucionar el eterno problema del Mar Menor, porque requiere políticas a 20 o 30 años vista. Analicemos en el acuerdo de gobierno para la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia entre el Partido Popular y Ciudadanos.

Para gobernar tan sólo era precisa la abstención de Vox. Se sentaron a negociar, no sin muchos dimes y diretes, con líneas rojas y demás melindres que inventan para luego incumplirlas. Etiquetas aparte, Vox es un partido tan demócrata y legítimo como cualquier otro de los votados por los murcianos.

El Partido Popular, experto en decir una cosa y hacer otra (ejemplo, como he dicho antes, el Mar Menor), es cortoplacista. Ciudadanos, que lleva menos tiempo en política, podría haber escuchado a sus bases, a su principio regenerador, pero, al final, ha venido a ser también cortoplacista. Todo ello, implicaba montar un “pequeño espectáculo circense” y forzar una negociación para desacreditar a Vox ante los ciudadanos, no vaya a ser que estos lo perciban como una opción interesante.

PP y Cs tensaron la cuerda hasta hacerles el trágala de votarles a favor en una investidura cuando no era necesario hacerlo. Entiendo que, por la presión mediática, se ha confundido, mezclado, tomado por igual, lo que ocurría en la Asamblea de Murcia, su acuerdo de gobierno, con lo acontecido en la de Madrid (escenarios totalmente diferentes). En Murcia, si Vox se abstenía, PP y Cs podían gobernar, en Madrid no. Seguramente que PP y Cs presionaron a Vox argumentando que si no votaban a favor en Murcia no saldría adelante Madrid. Veamos qué ha ocurrido.

Hace cuatro años, el entonces candidato a la presidencia de la Comunidad de Murcia por Vox, Daniel Ruiz, dijo, en múltiples ocasiones, que la Ley de Igualdad Social de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales, Transgénero e Intersexuales era peligrosa, perversa y que contenía un activismo que imponía, entre otras barbaridades, un adoctrinamiento en los colegios e institutos por parte del Lobby LGTBI (un grupo de presión que nada tiene que ver con el derecho a la orientación sexual de los murcianos, protegida por la Constitución Española en su artículo 14). Dicha ley propone que las actividades pueden realizarse sin el consentimiento (incluso sin el conocimiento) de los padres. Fue aprobada por unanimidad, por Podemos, PSOE, Ciudadanos y PP. Entonces, los populares se defendieron manteniendo que, cuando se desarrollara el Reglamento, pondrían coto a algunos aspectos que se recogían en la ley (continuamos a la espera).

Vox se opuso frontalmente a dicha ley, al igual que ha hecho en Andalucía, donde se mantuvo fuerte contra las leyes de género, llegando incluso, recientemente, a presionar con no apoyar los presupuestos de esta Comunidad. Esta posición se ha mantenido hasta las negociaciones para la formación de gobierno en Murcia, tras las elecciones del pasado mayo, momento en el que Vox claudicó ante las imposiciones de PP y Ciudadanos: Una trampa muy bien urdida.

¿Qué está ocurriendo ahora mismo en Murcia? ¿Por qué digo que PP y Cs han engañado a Vox? ¿Por qué han salido perdiendo los murcianos?

Vox no pide “arreglar” la Ley de Igualdad, abiertamente anticonstitucional, que criminaliza al hombre tan sólo por serlo. Vox pide su derogación y sustitución por otra ley que de verdad proteja a todas las víctimas dentro del entorno familiar, independientemente de su sexo o edad, tal como dice nuestra Constitución. Se parte de una visión a largo plazo, más acertada. No se debe parchear algo que se sabe perjudicial, con el fin de salir airoso de un envite electoral o de una negociación política: se sustituye.

En Murcia, con la excusa de garantizar la gobernabilidad, que, como digo, tan sólo requería de la abstención de Vox, se firmó un documento en el que se retiraban las referencias a la derogación de la ley LGTBI murciana, y se incluían puntos como el “consentimiento expreso” para que los menores puedan asistir a actividades relacionadas con contenidos éticos, sociales, cívicos morales o sexuales. Además, se produciría un aumento de la inspección educativa para evitar el “adoctrinamiento político en las aulas”.

Desde un punto de vista cortoplacista, parecía una buena idea. Sin embargo, la realidad actual, en este comienzo de curso escolar, resulta justo la contraria. Las consecuencias no se han hecho esperar al parchear una mala ley.

En primer lugar, Ciudadanos obliga al PP a crear una Consejería denominada “Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social”, que ha provocado, además del consiguiente aumento del gasto por los nuevos costes políticos de dichas ampliaciones (más de 45 nuevos altos cargos, cambios de sedes, imágenes corporativas, nuevos contratos…), una creciente indignación en buena parte de los votantes de Vox.

Ahora, y lo más grave, el Partido Popular ha transformado el “permiso de los padres” en una extensa, orwelliana y psicótica burocracia para el profesorado. En foto adjunta se observará la ficha que los IES, por orden de la Consejería (del Partido Popular), han debido elaborar, donde se excede, con mucho, lo solicitado por Vox en el acuerdo para darle el “Sí” a la legislatura.

Ratón de España

La Consejería ha dado instrucciones a los docentes de la Región de Murcia para que retiren cualquier actividad que pueda ser sospechosa de adoctrinamiento. El ratón que ilustra este escrito ya no puede ser llevado a clase por un profesor; lo prohíbe la dirección del centro y el profesor se arriesga a ser expedientado o llamado a capítulo a instancias de los padres de un alumno.

Resulta sangrante que todo el profesorado de Murcia, y digo todo, asume que este cambio es culpa de Vox. El PP murciano insiste que hacen esto para cumplir el acuerdo con Vox. Mientras los populares presentan, una vez más, una visión en clave de rédito electoral, los profesores están indignados, sobrepasados con lo que se les viene encima, no les faltan motivos.

Pretendemos que no se adoctrine y conseguimos el efecto contrario. Tal ocurre cuando, por una visión cortoplacista, se parchea una ley que es, abiertamente, injusta e inconstitucional. Algunos sindicatos están planteando recursos por supuestas vulneraciones de los Decretos 198/2014 y 220/2015.

Vox debe exigir a Cs y PP que cumplan el acuerdo y dejen la demagogia partidista, así lo exigió este sábado Santiago Abascal en los micrófonos de esRadio. Vox debe reclamar, tal y como se hizo en Andalucía, las oportunas rectificaciones, o plantearse un veto a los presupuestos de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Debemos arreglar este importante asunto, a la menor brevedad posible, por la libertad educativa en nuestra Región, por los niños, por los padres y por los docentes.

Manuel Calero. Sota de Palos.