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La desalación como aberración energética

Nos encontramos ante un continuo bombardeo, sobre un tema manido, el supuesto Cambio Climático causado por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, siendo el ser humano, y las actividades que este desarrolla, los responsables. Fuentes oficiales y no oficiales se encargan de recordárnoslo a cada momento.

Pues bien, considerando que estuvieran en lo cierto, se debería evitar, en la medida de lo posible, el incremento de las emisiones de estos gases a la atmósfera, básicamente, CO2. Obviemos también que este gas es el principal alimento que utilizan las plantas durante la fotosíntesis, lo recuerdan de cuando estudiaron ciencias naturales. Así pues, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hay que reducir el consumo excesivo de energía. Sin embargo, el proceso de desalación, es el paradigma del derroche energético, un sinsentido en un país en el que hay agua de sobra, tan sólo está mal repartida. Vamos a tratarlo con datos.

Para producir un metro cúbico (M3) de agua desalada se precisan 4 Kilovatios por hora (Kwh), que se obtiene a cota 0, lo que quiere decir que hay que consumir aún más energía para elevar ese M3. Los informes más conservadores indican unos 3 Kwh, pero incluyendo los costes reales y el bombeo desde cota cero es asumible, como mínimo, la cifra de 4 Kwh. Esta, se suele comparar con el gasto energético aplicado al agua que recibe la cuenca del Segura, proveniente del Trasvase Tajo-Segura (TTS), valorado en una media de 1 Kwh/M3.

Para empezar, estaríamos multiplicando 4 veces el consumo energético tan sólo al cambiar los caudales provenientes del TTS por los de las desaladoras. Además, hay otro dato que es fundamental: En la zona donde se encuentra la principal elevación del TTS se produce mucha energía procedente de centrales nucleares, eólicas e hidroeléctricas, siendo esta elevación, además, de uso reversible. Así, se optimiza la infraestructura y favorece que el nivel de las emisiones de CO2, como consecuencia del acueducto Tajo Segura sea, prácticamente, cero.

Volvamos a nuestra zona, cercana al mar, donde se encuentran las macrodesaladoras. La única fuente energética, de suministro de la tensión eléctrica, necesaria para poder producir agua desalada de origen marino, proviene en las centrales de ciclo combinado, que funcionan con gas y que, aunque son menos contaminantes que otras centrales térmicas, producen 0,35Kg./Kwh. de este temido CO2.

Según los datos anteriormente mencionados, si seguimos haciendo cálculos sencillos,  obtendremos que cada M3 de agua desalada, que precisaba 4 Kwh para su producción, emite, aproximadamente, unos 1,4Kg/M3 de CO2 a la atmósfera.

Sabiendo que 1 Hm3 equivale a 1.000.000 M3, y haciendo una sencilla regla de tres, observamos que 1 Hm3 producirá 1,4 millones de Kg. de CO2.

Para poder hacer una comparación que se entienda, vamos a utilizar el ejemplo de los coches.

Un vehículo de nueva generación produce unos 100 gr. de CO2 por Kilómetro (Km), o lo que es equivalente, 1.000 Kg de CO2 cada 10.000 Km (número de kilómetros aproximado que se hacen en cada coche a lo largo de un año). Con los datos anteriores, producir 1 Hm3 de agua desalada causaría el mismo impacto que 1.400 coches en un año. Así, producir a base de desalación, los 600 Hm3 a los que  tiene derecho la cuenca del Segura, equivaldría a poner en funcionamiento unos 840.000 coches cada año.

Si tenemos en cuenta que el año pasado, según fuentes de la DGT de 2018, tuvimos en Murcia unos 759.531 turismos, estamos hablando que la contaminación atmosférica, derivada de nuestra producción de agua mediante desalación, supondría más que duplicar nuestro parque automovilístico regional. ¿Qué le parece?

Como es fácil de constatar, se trata de un auténtico disparate, ante el que muy pocos alzamos la voz, y ante el que los partidos políticos no parecen dispuestos a poner orden en España. Es uno de los asuntos más graves que acontecen en la actualidad, pero parece no importar.

La brutal potencia requerida por las macrodesaladoras, su necesidad de hacerlas funcionar las 24 horas, así como su encorsetamiento en zonas muy pobladas, reduce la posibilidad de disponer de un mix energético que optimice y abarate su funcionamiento. Están condenadas a funcionar mediante las centrales de ciclo combinado, lo cual tiene otra importante vertiente que paso a explicarles.

Como producimos más CO2, somos penalizados, TODOS, en nuestra factura eléctrica. Se debe al compromiso adquirido por España para reducir nuestras emisiones de CO2, cosa que no ocurre, ni ocurrirá, más bien al contrario. Les invito a comprobarlo, observen su factura eléctrica, podrán ver que nuestra dependencia del gas es cada vez mayor. Está ya cercana al 30% del mix energía en España. Como pueden observar en la imagen de abajo, a las 21:00 horas de ayer 23 de mayo, la parte correspondiente al ciclo combinado, del mix energético español, marcaba un 32,72%, esto es, utilizando gas. Es un grave problema, ya que producimos energía muy cara. El gas es escaso en España y lo tenemos que importar, principalmente de Argelia, casi un 60% del total. ¿Imaginan ustedes qué ocurriría con las desaladoras si tuviéramos problemas en el suministro de gas proveniente de dicho país? Todos sabemos lo inestable que es Argelia.

En definitiva, dicho coste energético nos resta competitividad. En el caso de las desaladoras nos acarrea costes de producción cercanos a 1 €/M3, haciendo totalmente inviable su uso en agricultura.

Las alarmas saltan cuando se constata que el consumo eléctrico de Murcia ha crecido en la última década, al contrario que el consumo global en España, que sí ha disminuido. Esto es debido, principalmente, al aumento en la producción de agua desalada. Pero… ningún político parece escuchar el estruendo de dichas alarmas. Parece como si los propios políticos tuvieran intereses en que los españoles siguiéramos pagando recibos extremadamente caros por nuestra luz, los quintos dentro de los países desarrollados.

Únicamente tiene sentido la desalación de aguas salobres, con menos gramos de sal por litro, siendo por tanto más económico su uso. En la comarca del Mar Menor sería importante en la solución de uno de sus más profundos y prolongados problemas: la entrada de agua contaminada, del acuífero más superficial, a la laguna. Ese manto freático contiene nutrientes que favorecen la eutrofización de la laguna, cosa que es evitable, e imprescindible para conservar el ecosistema, si dicha agua salobre es desalada y utilizada en la agricultura.

Así pues, cuando escuchen a políticos, periodistas, etc., hablar de Cambio Climático, díganles que abominen de la desalación. En España sobra agua, pidámosles que no piensen tanto en los bonus que se van a embolsar quienes manejan todo este ruinoso sistema.

Este tema da para mucho, prometemos más madera. ¿Saben ustedes cuánto nos cuesta a los españoles esta broma de la desalación?

Daniel Ruiz, Manuel Calero. Sota de Palos.