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Mea culpa

Tras la resaca electoral es hora de analizar los resultados para ver los puntos fuertes y débiles de cada uno de los partidos. Está claro que hay un ganador: el PSOE; y unos perdedores: los tres partidos que ocupan del centro hasta la derecha en España. Quizás sea un poco aventurado por mi parte afirmar que Ciudadanos es una fuerza perdedora cuando aumenta considerablemente el respaldo de los españoles. También puede sonar atrevido catalogar a Vox como fuerza perdedora cuando pasa de 0 a 24 escaños. No obstante, sí podemos decir que ambas, al hacer una campaña contra las demás fuerzas de la derecha, perdieron de vista su enemigo real: la socialdemocracia y el comunismo.

Pero si hay un claro y evidente perdedor de la fiesta de la democracia es el Partido Popular, que pasó de 137 a 66 diputados, ¡dilapidando más de la mitad de su electorado! Peor aún resulta, viniendo de 186 escaños en las elecciones de 2011. Una pregunta es clara: ¿Cómo puede un partido político perder, en sólo dos legislaturas, el 65% de su electorado?

El análisis, evidentemente, corresponde al propio Partido Popular, que deberá saber cuáles son las causas y, en función de ellas, mejorar los resultados. En apenas unos días tiene otra importante prueba, en la que todo hace pensar que el color azul va a desaparecer casi por completo, incluso en la histórica Región de Murcia, si nos fiamos del número de votos de las elecciones generales del pasado domingo.

Tampoco hay que ser un gran gurú para suponer e incluso afirmar que en Murcia no gobernará la izquierda. El centro y la derecha suman muchos más votos que el tándem PSOEPodemos, pero esta vez le va a ser mucho más difícil al PP conservar San Esteban; tendrá que pactar mucho para que Fernando López Miras sea Presidente.

Volviendo al principio: ¿Creen ustedes que el Partido Popular entonará el “mea culpa” y buscará las causas de su fracaso más estrepitoso ocurrido en la democracia española, a pesar de que el PSOE había puesto el listón bastante bajo? ¿Qué mensaje están dando los dirigentes del partido azul? ¿Y los periodistas y politólogos pertenecientes a la derecha de siempre?

¿La respuesta? Balones fuera. La culpa del desastre es de Ciudadanos y Vox, quienes le han quitado los votos, pidiéndoles que desaparezcan. Algunos inteligentes contertulios lo han dicho incluso literalmente.  

La pregunta que no contesta y debería hacerlo, urgentemente, pues le va en ello al Partido Popular para no quedarse como simple residuo, tal y como ocurre con el partido socialista en algunos países europeos, es: ¿Por qué los votantes huyen del PP y se refugian en otros partidos? En España hay 5272 partidos políticos, si no lo creen les invito a que lo consulten en el Ministerio del Interior, aquí les dejo el enlace. ¿Por qué sus exvotantes eligen dos partidos en concreto? La respuesta a esta pregunta sí da la clave de lo que le ha ocurrido al Partido Popular. Trataré de explicarlo.

Ciudadanos es un partido que nace en Cataluña tras la incompetencia del PP en esa autonomía, donde sus propuestas eran cada vez menos contundentes y donde el número de votantes descendió sin parar. El problema viene de lejos, concretamente del Pacto del Majestic, donde Jose María Aznar y Jordi Pujol sellaron un acuerdo que aseguraba la gobernabilidad del primero en Moncloa, y la del segundo en la Generalidad. Aquí tienen el enlace del recorte del País. Ese pacto incluía, entre otras cosas, la cabeza de Alejo Vidal-Quadras, el por entonces presidente del PP en Cataluña. Verán que, en la fotografía inferior, no aparece el conservador catalán y sí el “delfín” Rajoy. El cambio de dirección e ideología originó el despegue de un partido que ocupó su espacio electoral en Cataluña y que, en 2015, dio el salto a la política nacional con 40 escaños: Ciudadanos.

Vox es un partido que nace, oficialmente, a principios de 2014. Surge como un movimiento que agrupa a personas desencantadas del Partido Popular, personas que están en contra de algunos de los males que afectan a toda la clase política española, tales como la corrupción, el ineficiente estado autonómico o unos impuestos galopantes. El problema viene también de lejos, concretamente, del Congreso de Valencia de 2008, donde se dijo que los liberales y los conservadores no cabían dentro del Partido Popular. Les dejo un vídeo, de unos días antes, en Elche, donde Rajoy lo deja muy claro. El viraje hacia el centro, hacia el seguidismo de las políticas de la socialdemocracia española se consuma, años más tarde, cuando el propio Rajoy accede al poder, en 2011, aupado por una contundente victoria electoral. En 2015 su electorado ya había visto que, efectivamente, los liberales y los conservadores no cabían en el PP. Había surgido otra formación política donde sí tenían cabida: Vox.

Teniendo en cuenta que Ciudadanos ocupa la franja del electorado de centro, con planteamientos tanto socialdemócratas
(lobby LGTBI), totalitarios (memoria histórica), como liberales (economía, con muchos matices); y que Vox ocupa la franja más a la derecha, con planteamientos tanto liberales (economía o educación) como conservadores (aborto o familia)… ¿Qué espacio le queda al PP? Aparentemente, ninguno. ¿Qué debe hacer entonces el PP? Pues si seguimos los argumentos de los contertulios televisivos anteriormente citados: desaparecer.

Siendo honesto, sólo atisbo dos salidas posibles para el Partido Popular:

  1. Entender que el bipartidismo murió y que, salvo pactos electorales, es difícil que, a corto o medio plazo, exista una fuerza hegemónica en el centro derecha español. Y, en consecuencia, busque su espacio, con planteamientos más concretos y menos incompatibles. Un votante aceptará las leyes de género, o aceptará la protección a la familia y al no nacido, pero ambas cosas a la vez no. Hace unos 8 o 10 años sí lo haría, pero ahora no.
  2. Pegarse coscorrones, echar la culpa a los demás y, lentamente, expirar. “Aznar lo desarrolló y Rajoy se lo cargó”, rezaría su epitafio.

El PP debería tener presente esta frase de Sun Tzu, extraída del famoso libro «El arte de la guerra».

“Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil, eso traerá tu derrota”.

Manuel Calero. Sota de Palos.